En el primer trimestre los salarios perdieron el 20%. Los
efectos de la devaluación y la caída del empleo

De acuerdo con informes del Ministerio de Trabajo, la
variación interanual media de los salarios de los trabajadores registrados a
marzo de 2016 fue inferior a la de la inflación, lo que contrasta con el cuadro
observado en casi todos los años anteriores.
Observando el gráfico Nº1 se advierte que en 2010, 2011,
2012, 2013 y 2015 la variación del salario medio registrado fue mayor a la de
la inflación, es decir que aumentó el poder adquisitivo de los sueldos. En
cambio, en 2014 y 2016, ambos años donde se produjo una devaluación (y por ende
hubo un salto en la inflación) el salario perdió poder de compra, porque los
precios subieron más.

grafico 1. Si en 2014 los trabajadores registrados, en
promedio, habrían perdido un 4% de su nivel de compra en relación a 2013 (y
vale recordar que el mismo venía aumentando en los años anteriores), en los
primeros tres meses de 2016 la caída ya ha sido de unos 7 puntos porcentuales.
Por cierto, si bien la inflación interanual a marzo de este año fue de 35% (IPC
San Luis), para junio superó el 44% (según el Instituto de Estadísticas de los
Trabajadores de UMET). Es decir que los salarios no han dejado de disminuir.
Cuando el Ministro de Trabajo Jorge Triaca aseveró que el
empleo estaba “amesetado” (estancado) desde hace cinco años, se señaló en un
artículo de Trabajo y Economía que esa afirmación era desmentida por los datos
que la propia cartera del ministro difundió en días recientes. Desde que
Cambiemos asumió el Gobierno, los trabajos registrados contabilizados por el
Sistema de Seguridad Social (SIPA), disminuyeron 84.000 al pasar de ser
6.263.000 en noviembre de 2015 a 6.179.000 en abril de este año. Si la
comparación se hace con los registros existentes en abril de 2015, la
disminución de puestos de trabajo registrados alcanza los 41.000 (ya que hace
un año el total de empleos registrados era de 6.220.000).
Sectores más afectados en el último año

graf2.- El análisis sectorial del daño causado al empleo
permite ver cuáles son los sectores más afectados (gráfico Nº2). Se destaca
especialmente la destrucción de empleo en la construcción con 48.000 puestos de
trabajo menos que hace un año. El sector más afectado que le sigue es la
industria manufacturera: 18.000 trabajos destruidos. Continúa agro, ganadería,
caza y otras actividades rurales, con una caída de 15.000 empleos. Los
siguientes tres sectores que tuvieron destrucción interanual de puestos de
trabajo son Inmobiliarios y otros (-6.300), minas y canteras (-5.000) y pesca
(-650). Si se suman sólo los empleos destruidos en estos sectores, se advierte
que la caída fue de 94.000. Hubo sectores que compensaron parcialmente la
expulsión total de trabajadores: en los últimos doce meses, comercio y
servicios sociales y de salud crearon unos 27.000 empleos registrados.
Política de Cambiemos cobre el empleo
Comparando los datos de los últimos cincos meses (noviembre
de 2015 contra abril de 2016) se advierte que el cuadro ha sido especialmente
grave desde que Macri preside el país. La destrucción de 84.000 empleos estuvo
vinculada a la profundización del problema en los sectores de construcción,
industria manufacturera e inmobiliario.
A ese panorama se sumó la destrucción de empleo en hoteles y
restaurantes y transporte y almacenamiento. El único sector que repuntó en
términos de creación de empleo formal fue el agro (pero aportando sólo 3.700
puestos más que en noviembre del año pasado).
Los datos muestran los ejes de la política económica de
Cambiemos: la retracción del mercado interno produjo la destrucción de empleo
en los sectores más sensibles al “bolsillo”. Construcción e industria sufren
las consecuencias de la apertura comercial y la merma salarial (en el marco de
la inflación post devaluatoria). Comercio comienza a mostrar señales de alerta
y sólo agro anota un repunte, aunque poco significativo.
En el Gráfico 2 sólo se muestran los puestos de trabajo
registrados, ya que si se sumaran los empleos destruidos en el sector informal,
se probaría que los efectos de las políticas desplegadas desde diciembre de
2015 a la fecha han repercutido aún más gravemente sobre la clase trabajadora
argentina.
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