25 DE JULIO DE 1999: MUERE EL UTURUNCU JOSÉ LUIS ROJAS “EL
ZUPAY”.

A mediados de 1959 un grupo de 20 militantes subió a un
cerro a 80 kilómetros de la capital tucumana, y comenzaron a prepararse para
abrir el frente de acciones. Los primeros operativos fueron de menor
envergadura, como la toma de un puesto de control del Ferrocarril, y un
comisaría, para finalizar esa etapa con el asalto al destacamento policial de
la ciudad de Frías, en la provincia vecina de Santiago del Estero, cuando ya
sumaban cerca de 50 combatientes, en su mayoría de origen humilde.
“José Luis Rojas, 41 años, es el mayor del grupo
guerrillero. En el ’59 fue lugarteniente del recordado comandante Uturunco y
actuó en las guerrillas en Santiago del Estero. Fue detenido varias veces por
actos subversivos. El año pasado los Servicios de Seguridad estaban informados
de que ‘El Zupay’ tenía contactos con el ‘Che’ Guevara”. La revista Gente
describía a unos de los 13 miembros de Taco Ralo en 1968 –Tucumán-
pertenecientes a las recién fundadas Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).
Nace el 2 de abril de 1927 en Añatuya, Santiago del Estero,
aunque pasa su infancia en Roque Sáenz Peña. Inicia allí un recorrido, pues su
padre era obrero ferroviario.
En Tucumán inicia los estudios universitarios en ingeniería,
toma contacto con el profesor Lázaro Barbieri, su padrino político.
El Zupay no concluye la carrera universitaria, pero le sirve
para llegar desde la política a la militancia. El golpe de septiembre de 1955
lo encuentra defendiendo al gobierno depuesto en la Plaza de Mayo. Regresa a
Tucumán y pone en marcha Unidades Básicas, símbolo de la resistencia peronista.
Ante la dictadura asesina de Aramburu y la traición de
Frondizi, planea –con tucumanos y santiagueños- la primera organización armada
peronista conocida como “Uturuncos”, por el apodo de su líder, Juan Carlos
Díaz. Pero su verdadero nombre era Movimiento Peronista de Liberación-Ejército
de Liberación Nacional, donde Rojas y Santiago “el mexicano” Molina eran los
encargados de entrenar al grupo.
El teórico de la agrupación fue el español y exiliado
republicano Abraham Guillén. Se alzan en armas para exigir la vuelta de Perón:
“al no haber una salida electoral, con el fracaso de los partidos blancos,
laboristas y toda esa runfla de partiditos que se han formado nada más que para
beneficio personal, porque levantando las banderas peronistas iban a elecciones
y salían elegidos, pero nunca se planteaban en serio la vuelta de Perón [hoy,
Cristina]. Ellos querían explotar el movimiento peronista en beneficio propio”.
Así dirigía su crítica contra la burocracia política, levantando las banderas
más combativas del peronismo. Ante esta dirigencia que defeccionaba y buscaba
acomodarse al sistema, “El Zupay” reafirmaba la estrategia de pasar a la lucha
armada: “Ya habían pasado tres años, unos golpeando las puertas del sindicato y
otros golpeando las puertas de los cuarteles, todo había fracasado, la huelga
general revolucionaria no llegaba nunca porque todos los dirigentes estaban
vendidos y los cuarteles, con la muerte del general Valle, también… porque fue
un movimiento totalmente entregado que termina con el fusilamiento. Quedaba
eso, lo único que nosotros teníamos, los recursos naturales del pueblo son
esos: salir a pelear con cualquier elemento que condujera a la vuelta de Perón.
La idea fundamental era que ya rompíamos con todo el pasado y, haciendo caso a
Perón, agarrábamos el bastón de mariscal”.
La primera acción es el asalto a la comisaría de Frías en
Santiago del Estero. Finalizada exitosamente la operación, el país se
convulsiona. Ante la búsqueda y la represión, el grupo se instala en el monte
padeciendo todo tipo de sufrimientos.
Así lo recuerda “Cacho” El Kadri: “En Buenos Aires, los
muchachos de la Juventud se entusiasmaron, organizaron grupos de apoyo y
empezaron a soñar con unírseles: hacían gimnasia, corrían, dejaban de fumar o
de ir al cine para mandarles plata. Con cincuenta pesos, decían, se podía
comprar una granada”.
Rojas y los compañeros, resisten unos meses. En 1960 son
apresados y juzgados por el plan CONINTES hasta 1963 en que consiguen la
amnistía, en el gobierno de Illia.
Este núcleo se asienta en Tucumán, ante la perspectiva que
Perón volviera en 1964 y se acrecientas sus críticas a las defecciones y
traiciones que ocurrían al interior del movimiento peronista.
La creciente efervescencia social en tiempo de Onganía hace
que Rojas se vincule con otra experiencia armada. El Movimiento de Juventudes
Peronistas (1968), conducido por El Kadri decide pasar a la lucha armada. Nacen
las FAP, la base es un sector rural –que se instala en Taco Ralo, Tucumán-, más
un sector urbano. La policía los arresta calificándolos de contrabandistas,
después piensan que se trata de una célula castro-guevarista. No podían creer
que era una guerrilla peronista. De allí en más, Rojas recorre todas las
cárceles del país.
En la cárcel de Magdalena estuvo a punto de morir por una
perforación estomacal. Hasta 1973 está privado de su libertad, la que recupera
por la amnistía de Cámpora, continúa su militancia en Tucumán. Las divisiones
internas del peronismo, aceleradas después de la muerte de Perón, llevan a los
sectores más combativos a un callejón sin salida. La fuerzas militares
tucumanas –bajo dependencia del V Cuerpo del Ejército- se lanzan a una
descomunal represión antes de marzo de 1976.
En noviembre del ’75 es detenido-desaparecido en la
Escuelita de Famaillá. A los dos meses es liberado. De ahí en más transcurre la
oscura etapa sin actividad política, viviendo un exilio interno.
Una artrosis lo inmoviliza. Está junto a él su esposa Juana
Alicia Otaiza, sufriendo, la familia, una pobreza extrema. Ante el
fallecimiento de su amigo Cacho (1998) le escribe a la madre: “El pobrerío está
de lágrimas, y nosotros sus amigos también”. Al año siguiente, con 72 años de
edad, fallece. Fue un “imprescindible”.
¡Epa compañero, no me niego a que me reproduzca!!! Pero cíteme como corresponde.
ResponderEliminarHay que poner el enlace en el título. Gracias por el halago que produce la reproducción, pero le faltó eso compañero.
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